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La incansable cantinela neoliberal

Y este es el segundo artículo –una columna larga- que complementa al anterior y que también aparece en el número de Diagonal que tenéis esta semana en los kioscos.

“La crisis económica que atraviesa España ha permitido, entre otras cosas, poner de manifiesto la perseverancia y continuidad de la que goza el discurso neoliberal y su recetario en nuestro país.

A nadie debe escapársele que toda crisis implica la necesidad tanto de hacer un diagnóstico de sus causas como de articular medidas para tratar de superarla cuanto antes. En ese sentido, la analogía con el mundo de la medicina es casi perfecta: el médico deberá diagnosticar adecuadamente la enfermedad y, a continuación, recetar los medicamentos más adecuados para sanar al paciente.

En el caso de la economía las cosas no parecen ser tan evidentes. Siempre me ha causado sorpresa cómo, a pesar de que las razones de las crisis de nuestra economía desde la llegada de la democracia han sido de lo más diversas, las recetas suelen ser siempre las mismas. Es como si el médico recetara el mismo medicamento para una tuberculosis que para una sífilis. Si nadie otorgaría ni el más mínimo grado de fiabilidad a un médico que actuara de esa manera, entonces, ¿por qué se la otorgamos a los economistas?

Basta con recorrer las hemerotecas y ver cómo, ante cada crisis, el recetario es idéntico: flexibilidad laboral, contención salarial, privatización del sistema de pensiones, liberalización de los sectores estratégicos de la economía y pare usted de contar.

Evidentemente, quienes promueven estas medidas son también siempre los mismos sectores: el empresarial, evidentemente, y, con especial potencia, el sector bancario y financiero. Son ellos también, como se viene demostrando, los mayores beneficiarios de su perseverancia. Para comprobarlo basta con ver la evolución de la distribución funcional de la renta durante los últimos años para apreciar el retroceso de la masa salarial frente a los beneficios empresariales.

Pues bien, para esta crisis, el presidente del gobierno invitó a la Moncloa a un grupo de esos economistas que vienen errando en sus predicciones desde que comenzaron a hacerlas y que, curiosamente, se encuentran todos relacionados con el sector empresarial, ninguno del ámbito académico (lo cual, dicho sea de paso, tampoco sería garantía de mucho).

Así que, esta vez, las recetas de siempre llegaron de primera mano y en la propia casa. Ya veremos cuánto tardan en presentarse los efectos”. 

 

7 comments

  1. Pues el tratamiento para la sífilis y la tuberculosis es casi el mismo, antibióticos, jeje.
    Aparte de esto el símil es válido, el capitalismo (crisis) es un sifilítico tuberculoso que necesita antibióticos de masas….

  2. Yo creo el diagnostico esta errado, y este error comienza
    con el suponer un nuevo punto de paritda con la llegada de
    la democracia, por ese camino no vamos a ningun lugar y
    se tendra un poco mas de lo mismo. No se puede cambiar
    algo que no sirve, hay que buscar algo nuevo.

  3. Totalmente de acuerdo con Antonio.

    El capitalismo solo sirve para concentrar riquezas, Y si no que se lo digan al “tercer mundo” donde en estos últimos 70 años no ha hecho más que empobrecerse.

    Sobre el artículo en concreto comentar que no solo las soluciones las paga el de siempre si no que esta vez la crisis la han provocado clarísimamente los capitales. Crisis de crédito por las subprime. Crisis de precios por crear un mercado adicional como el de los biocombustibles. Etc.

  4. Ciertamente se debe cambiar la receta.
    LLevan toda la democracia utilizando la misma cantinela: moderación salarial, control inflación, privatización y, al final, CRISIS.

    Se debe mejorar las condiciones laborales de la gente, asegurar el empleo, invertir en educación, sanidad y fomentar el medio de transporte como señal de cambio de política medioambiental.
    Nacionalizar los sectores energéticos y estratégicos,fomentar el equilibrio terrirorial y potenciar el campo.

    Recuperar los valores perdidos de respeto, dignidad y solidaridad.

    No soy partidario de la necesidad del desastre para el cambio pero veo que el mismo capitalismo se autodestruya arrasando con todo lo que se le ponga por delante.

  5. Sí, el capitalismo concentra riquezas, pero el comunismo reparte pobreza.

    Se debe buscar un sistema equilibrado, en el que ni se castigue al que tiene éxito ni se quiten las oportunidades al que nace rico.

    De todos modos, esta crisis, en mi inexperta opinión, se basa entre otros en la falta de transparencia y responsabilidad penal de las empresas: se han escudado tanto en la “persona jurídica”, que da la sensación que nadi es culpable de las imprudencias financieras.

  6. Hay que ir con cuidado con la semantica, al criticar el mal llamado “liberarismo” esta implicito que criticamos la libertad. Tenemos que dejar de usar el vocabulario de esa gente. Si no, caeremos en la trampa que nos ponen, por ej la SGAE nos llama “piratas”, los fundamentalistas de mercado se autodenominan “liberales”, dejemos de hacerles el jueco y llamemos a las cosas por su nombre.

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